La eficiencia en el cobro es una técnica que EMAPE ha llevado a su extremo o desconoce por completo. Cualquiera sea la respuesta elegida, estamos ante un nuevo caso ¿importa uno más? de abuso corporativo, en éste caso cometido por el municipio de lima a través de su empresa antes mencionada (¡emape para los distraídos!).
Este caso se puede observar todos los días de la semana, las 24 horas del día desde hace un par de semanas, quizás menos. Geográficamente ubicado en la curva de salida de la playa San Pedro hacia la Panamericana Sur en sentido norte - sur, en el distrito de Lurín en el kilómetro 27.5, a escasos cientos de metros de la sede de playa del club de julbo Universitario de deportes.
El abuso consiste en exigir a los automovilistas pagar nuevamente peaje cuando quieren retomar viaje rumbo al sur luego de visitar la playa San Pedro y habiendo cancelado ya, ese mismo día, un primer peaje en la garita de Villa. Antes bastaba mostrar el boleto del peaje ya pagado ese mismo día para acceder nuevamente al tramo de la Panamericana administrado por la Municipalidad de Lima, pero ahora han decidido que tienen que cobrar dos veces.
Este doble cobro no tiene ningún sustento técnico y es por tanto un abuso más hacia los consumidores. Lo que los automovilistas obtienen a cambio de pagar peaje es libre circulación durante una determinada cantidad de kilómetros (en este caso son cerca de 75 kilómetros) de carretera además de servicios como ambulancia, servicio mecánico, seguros de diversos tipos entre otras cosas. El automovilista, luego de haber pagado el peaje, tiene derecho de recorrer o no el total de la longitud durante aquél mismo día. Por otro lado, EMAPE tiene el deber de mantener el buen estado de la totalidad de la carretera a ella asignada y brindar los servicios antes mencionados de manera óptima.
En otras palabras, esta situación se constituye como abuso porque recorta el derecho adquirido por el automovilista de circular libremente por el resto de kilómetros de la carretera por los cuales pagó al cruzar la garita de peaje en Villa. Una comparación cercana es el caso de una persona que decide viajar de Lima a Arequipa en la empresa de transporte terrestre XYZ. Esta persona compra su pasaje hasta el destino final pero durante una parada que hace el bus decide bajar para aliviar sus necesidades fisiológicas (no había desayunado antes del viaje). Cuando decide subir nuevamente para ocupar su sitio y seguir viaje, la terramoza le exige que nuevamente pague el total del importe del pasaje. Si esto es inconcebible para los consumidores del mercado de transporte terrestre inter provincial, ¿porqué viene sucediendo algo similar a los automovilistas desde hace casi dos semanas??.
Este caso se puede observar todos los días de la semana, las 24 horas del día desde hace un par de semanas, quizás menos. Geográficamente ubicado en la curva de salida de la playa San Pedro hacia la Panamericana Sur en sentido norte - sur, en el distrito de Lurín en el kilómetro 27.5, a escasos cientos de metros de la sede de playa del club de julbo Universitario de deportes.
El abuso consiste en exigir a los automovilistas pagar nuevamente peaje cuando quieren retomar viaje rumbo al sur luego de visitar la playa San Pedro y habiendo cancelado ya, ese mismo día, un primer peaje en la garita de Villa. Antes bastaba mostrar el boleto del peaje ya pagado ese mismo día para acceder nuevamente al tramo de la Panamericana administrado por la Municipalidad de Lima, pero ahora han decidido que tienen que cobrar dos veces.
Este doble cobro no tiene ningún sustento técnico y es por tanto un abuso más hacia los consumidores. Lo que los automovilistas obtienen a cambio de pagar peaje es libre circulación durante una determinada cantidad de kilómetros (en este caso son cerca de 75 kilómetros) de carretera además de servicios como ambulancia, servicio mecánico, seguros de diversos tipos entre otras cosas. El automovilista, luego de haber pagado el peaje, tiene derecho de recorrer o no el total de la longitud durante aquél mismo día. Por otro lado, EMAPE tiene el deber de mantener el buen estado de la totalidad de la carretera a ella asignada y brindar los servicios antes mencionados de manera óptima.
En otras palabras, esta situación se constituye como abuso porque recorta el derecho adquirido por el automovilista de circular libremente por el resto de kilómetros de la carretera por los cuales pagó al cruzar la garita de peaje en Villa. Una comparación cercana es el caso de una persona que decide viajar de Lima a Arequipa en la empresa de transporte terrestre XYZ. Esta persona compra su pasaje hasta el destino final pero durante una parada que hace el bus decide bajar para aliviar sus necesidades fisiológicas (no había desayunado antes del viaje). Cuando decide subir nuevamente para ocupar su sitio y seguir viaje, la terramoza le exige que nuevamente pague el total del importe del pasaje. Si esto es inconcebible para los consumidores del mercado de transporte terrestre inter provincial, ¿porqué viene sucediendo algo similar a los automovilistas desde hace casi dos semanas??.
